Viajar a Jerusalen: conociendo Mea Shearim

Aunque no sea una atracción turística al uso, uno de los puntos que más interés despierta entre aquellos extranjeros que se animan a viajar a Jerusalén es el de descubrir el barrio de Mea Shearim.

Quizás por su nombre no resulte tan popular o conocido, pero se trata sin duda de una de las zonas más fotografiadas por turistas de medio mundo que se deciden a viajar a Jerusalén como destino de sus vacaciones. Y el motivo no  es porque tenga unas calles de especial belleza o edificios de arquitectura especialmente destacable. No, en Mea Shearim son sus habitantes el principal reclamo que llama la atención del visitante.

Este enclave estratégico se ha hecho famoso en el mundo entero por albergar a la comunidad judía ultra-ortodoxa de Jerusalén. Allí, en una zona un tanto alejada del centro de la ciudad, los ultra-ortodoxos encarnan no sólo la figura de habitantes del lugar, sino también la de unos celosos vigilantes preocupados porque inapropiados visitantes puedan contaminar el lugar, ya que la forma de vestir de algunas mujeres y hombres extranjeros puede resultar indecorosa a ojos de los habitantes locales. Algo que hay que tener en cuenta si se va a viajar a Jerusalén para no ofender a los residentes.

Y es que en Mea Shearim parece que el tiempo se detuvo hace un siglo, reproduciendo a día de hoy el mismo estilo de vida que llevaban las antiguas comunidades judías del centro de Europa. Esto se debe en gran parte a que al principio era requisito indispensable para poder instalarse en el barrio el ser descendiente directo de judíos húngaros. 

Los hombres visten con enormes levitas de color negro y sus cabezas se adornan con unos sombreros que dejan escapar unos largos tirabuzones que complementan sus prolijas barbas. Por su parte las mujeres se preocupan mucho de guardar el decoro llevando ropa ancha y tapando su cabeza con un pañuelo o incluso una peluca.

Sin duda éste es el mayor atractivo del barrio, ya que las casas de Mea Shearim son ciertamente humildes y sencillas, debido en gran parte a que sus habitantes no son sus propietarios, sino que pagan un alquiler meramente simbólico al mes que se conoce como “derecho de llaves”. 

Si nos decidimos a viajar a Jerusalén, no conviene perderse Mea Sharim. . Y una visita guiada de la mano de United Tours, compañía líder en transporte de viajeros, garantiza que resulte toda una experiencia.